miércoles, 2 de mayo de 2012

China impulsa su propio 'GPS' con el lanzamiento de dos nuevos satélites

China lanzó este lunes dos nuevos satélites para ampliar la precisión de su sistema de posicionamiento global Beidou / Compass ('Brújula'), al que quiere convertir en una alternativa al GPS estadounidense, según ha informado la agencia oficial Xinhua. Los dos satélites, duodécimo y decimotercero de la serie Beidou, fueron lanzados desde la base espacial de Xichang, en la provincia central china de Sichuan. Es la primera vez en la que el país asiático lanza a la vez dos aparatos con un único cohete propulsor. Se completará en 2020 China tiene previsto lanzar otros tres satélites para su sistema de navegación durante este año, con el fin de completarlo hacia 2020 con más de 30 aparatos en órbita. El sistema comenzó a operar en diciembre, tras más de diez años de preparación, en la que es una de las apuestas más ambiciosas del país asiático en el sector de la alta tecnología. El sistema ha sido desarrollado por China para aumentar la información en sectores como transporte, meteorología, prospecciones petrolíferas, control de incendios, prevención de desastres, telecomunicaciones y seguridad pública. Participa también en 'Galileo' Pese al empeño de China en tener su 'GPS autóctono', el país participa también en el proyecto simultáneo europeo Galileo con millonarias inversiones. Otros países, como Rusia, Japón y la India, asimismo están desarrollando sus alternativas al GPS (Global Positioning System), ampliamente utilizado en todo el mundo, incluida China.

La 'máquina del Big Bang' detecta una nueva partícula

Científicos del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), el mayor acelerador de partículas del mundo, han confirmado la existencia de una nueva partícula compuesta, según ha informado el Centro Europeo Investigación Nuclear (CERN) de Ginebra y el Centro Nacional de Física de Partículas, Astropartículas y Nuclear (CPAN), ubicado en España. Tras analizar los datos de colisiones a 7 TeV (teraelectronvoltios) ocurridas en 2011, los científicos del LHC, conocido popularmente como la 'máquina del Big Bang', han corroborado la existencia de esta partícula, un barión. Los bariones son partículas compuestas por tres quarks, como el protón y el neutrón. El barión hallado es, según los investigadores, inestable y se desintegra inmediatamente, lo que quiere decir que no se puede observar directamente, sino que hay que reconstruir la cadena de desintegraciones desde los productos finales. Ernest Aguiló, investigador de la Universidad de Zürich y responsable del análisis, ha explicado que de entre los miles de millones de colisiones registradas en 2011 se han encontrado solo 18 colisiones en que esta partícula se ha producido. Esto da una idea, según los científicos, de la complejidad de los análisis de física realizados con la ingente cantidad de datos obtenida en el LHC. Según explica Aguiló, la cadena de desintegraciones del barión es muy larga, con cuatro estados intermedios. Lo que se ha detectado son las trazas que provienen de los productos finales, y de ahí, paso a paso, se logró identificar el estado inicial. Ernest Aguiló se doctoró en la Universidad de Barcelona trabajando en el experimento LHCb. Posteriormente estuvo de postdoc en DZero, uno de los dos experimentos de Tevatron (el acelerador de partículas estadounidense que dejó de funcionar el año pasado). Actualmente trabaja para la Universidad de Zürich en el experimento CMS del LHC en el CERN.

Darwin sigue 'dirigiendo' la evolución humana

¿Ha terminado el proceso de evolución del ser humano? ¿Está la especie estancada debido al efecto de las adaptaciones culturales y del avance de las sociedades? Uno de los grandes debates abiertos entre biólogos y científicos sociales es hasta qué punto las poblaciones humanas continúan experimentando los efectos de la selección natural expuesta por Darwin. Los procesos para el estudio de este campo están perfectamente definidos por la ciencia, pero la falta de bases de datos suficientemente grandes y fiables ha complicado su investigación. Un grupo internacional de científicos, liderado por investigadores del Departamento de Ciencias Animales y Vegetales de la Universidad de Sheffield (Reino Unido), acaba de presentar un estudio en profundidad del registro de la iglesia luterana de Finlandia para determinar si los cambios demográficos, culturales y tecnológicos acontecidos tras la revolución agrícola afectaron a la selección natural y sexual en la especie humana actual. La investigación, publicada en la revista científica 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS) ha contado con datos de 5.923 personas nacidas entre 1760 y 1849. Como parece lógico por la época y el lugar en los que vivieron los individuos, la población estudiada se caracterizaba por una monogamia impuesta socialmente. Según citan los propios autores en el trabajo, el registro de la iglesia luterana contenía una completa información sobre la supervivencia, apareamiento y éxito reproductivo de cada individuo. Independiente de la revolución cultural y tecnológica Los resultados presentados por los investigadores demuestran que los seres humanos están en constante evolución. "Nuestras conclusiones enfatizan la idea de que los cambios demográficos, culturales y tecnológicos de los últimos 10.000 años no han descartado el potencial de la selección natural y sexual de nuestra especie", aseguran los autores en el artículo publicado en PNAS. El aumento de la supervivencia de individuos debido a los avances en la medicina y en la tecnología no ha conseguido alterar los procesos descritos en el siglo XIX por el padre de la Evolución, Charles Darwin. La genealogía es muy popular en Finlandia. El país cuenta con algunos de los mejores datos disponibles para la investigación, gracias a los registros detallados de la iglesia en cuanto a nacimientos, defunciones, matrimonios y riqueza. Según afirma el lider de la investigación, Virpi Lummaa, de la Universidad de Sheffield, "estos datos imparciales nos permitieron estudiar cómo evoluciona nuestra especie". El investigador principal, Alexandre Courtiol, del Instituto de Estudios Avanzados de Berlín, añade que "las características que aumentan el éxito de apareamiento de los hombres tienden a evolucionar más rápido que en las mujeres. Esto se debe a que aparearse con un mayor número de individuos aumenta el éxito reproductivo en mayor medida en hombres que en mujeres", explica. "Sorprendentemente, sin embargo, la selección afecta a las personas ricas y pobres en la misma medida". Virpi Lummaa asegura que los nuevos avances "no han frenado la evolución de nuestra especie. Hemos demostrado que una selección significativa ha tenido lugar en poblaciones muy recientes, y es probable que siga teniendo lugar, por lo cual, los seres humanos continúan estando afectados, tanto por la selección natural, como por la sexual".

Las raíces del ateísmo

Millones de personas siguen creyendo fervorosamente en un Dios, o dioses, pero muchas otras consideran que la fe religiosa es una superstición arcaica que la humanidad debería superar. Pero, ¿por qué unos creen y otros no? ¿Cuál es la clave que explica la tendencia a aceptar o rechazar la idea de Dios? Un estudio recién publicado por la revista Science ofrece nuevas respuestas a estas preguntas. Según los autores del trabajo, realizado en la Universidad de Columbia, la raíz del ateísmo es el pensamiento analítico, que contribuye a que disminuyan las creencias religiosas entre quienes las tienen, y confirma el escepticismo de los no creyentes. "Nuestro objetivo para este estudio fue explorar la cuestión fundamental de por qué las personas creen en un dios en grados diferentes", explicó el autor principal Will Gervais, un estudiante doctorado en el Departamento de Psicología de esa universidad. "Una combinación de factores complejos influye en materia de espiritualidad personal y nuestras conclusiones señalan que el sistema cognitivo relacionado con los pensamientos analíticos es un factor que puede influir en la pérdida de fe", añadió. Inducciones experimentales Para estimular el pensamiento analítico, los investigadores usaron tareas para la solución de problemas y sutiles inducciones experimentales, incluida la imagen de la escultura 'El pensador', de August Rodin, o pidiéndoles que completaran cuestionarios impresos con tipos de letra difíciles de leer. El equipo de Gervais, que evaluó los niveles de creencia de los participantes con una variedad de medidas, encontró que las creencias religiosas disminuían cuando los participantes estaban ocupados con tareas analíticas, y en comparación con los participantes que estaban ocupados con tareas que no requerían un pensamiento analítico. Las conclusiones, añadió Gervais, se sustentan en un modelo de psicología humana que se ha usado por mucho tiempo y que se refiere a dos sistemas cognitivos, distintos pero vinculados, en el proceso de información. Uno de ellos es el sistema intuitivo que opera sobre circuitos mentales que producen respuestas rápidas y eficientes. El otro es un sistema más analítico que toma más tiempo para llegar a respuestas razonadas. Razonamiento 'versus' intuición "Nuestro estudio continúa la senda de otras investigaciones anteriores que han vinculado las creencias religiosas con el pensamiento intuitivo", dijo Ara Norenzayan, profesor en el Departamento de Psicología y coautor del estudio. "Nuestras conclusiones indican que la activación del sistema cognitivo analítico en el cerebro puede socavar el apoyo intuitivo de las creencias religiosas, al menos temporalmente", añadió. Las diferencias individuales en la tendencia a desechar analíticamente las intuiciones iniciales erróneas durante un proceso de razonamiento aparecieron relacionadas con un creciente descreimiento en materia religiosa. En el estudio participaron más de 650 personas de EEUU y Canadá. Gervais advirtió de que se necesitan otros estudios que exploren, por ejemplo, si el descreimiento religioso es temporal o de largo plazo, y en qué forma estas conclusiones se aplican a culturas ajenas al capitalismo norteamericano y europeo. Pero los autores recomiendan "cautela en la interpretación de las implicaciones clave en este estudio", y señalan que se necesitan más estudios antes de llegar a conclusiones definitivas

Cómo reconstruir el clima del pasado a través de las crónicas árabes del siglo X

Las crónicas de los historiadores árabes narran cronológicamente cuestiones sociales, políticas y religiosas; y algunas hacen referencias al clima. Un estudio, liderado por investigadores de la Universidad de Extremadura (UNEX), se ha centrado en antiguos apuntes meteorológicos de la ciudad iraquí de Bagdad. "Hemos recuperado una interesante cronología de eventos climáticos como sequías, inundaciones, lluvias, heladas, olas de frío o calor, y fuertes vientos para el periodo 816-1009 en los actuales Irak y Siria", dice Fernando Domínguez-Castro, autor principal e investigador en el departamento de Física de la UNEX. El estudio, que se ha publicado en la revista 'Weather', destaca un alto número de olas de frío. "El periodo de 902 a 944 concentra una frecuencia muy alta, si la comparamos con los datos meteorológicos actuales. Ejemplo de ellos son las seis nevadas que se vivieron en esa época, mientras que en la actualidad solo se tiene conocimiento de una nevada en Bagdad el 11 de enero de 2008", señala Domínguez-Castro. Más días fríos por erupciones volcánicas El equipo de investigación se sorprendió en especial con el "inesperado" descenso de las temperaturas de julio de 920. Según los documentos analizados, los habitantes de Bagdad tuvieron que bajar de sus tejados (donde solían dormir en verano), meterse en casa e incluso abrigarse con mantas. Las temperaturas pudieron entonces descender 9ºC respecto a la media actual en un mes de julio. "Es difícil saber a qué se debe este descenso de la temperatura, pero una posibilidad es la de una erupción volcánica el año anterior, ya que es frecuente que las temperaturas desciendan en verano en estos casos", destaca el experto quien señala que durante alguna de estas noches de julio de 920, las temperaturas no superaron los 18ºC. Existen dos erupciones volcánicas importantes durante esta época que podrían ser la causa de las olas de frío, "aunque están datadas con una importante incertidumbre", afirma el investigador. Una de ellas es la del volcán Ceboruco (México), hacia 930, y la otra la del Guagua Pichincha (Ecuador), hacia 910. Sin embargo, "son necesarias más evidencias para confirmar esta hipótesis", advierte el experto. La investigación demuestra que durante la primera mitad del siglo X, los eventos climáticos fríos en Bagdad tuvieron mayor frecuencia e intensidad que en la actualidad. Mientras que la ciudad iraquí registró solo dos días con temperaturas por debajo de 0ºC entre 1954 y 2008, al menos hubo seis días muy fríos en un periodo de 42 años en el siglo X. Según los investigadores, "las crónicas árabes son muy útiles para la reconstrucción del clima en épocas y lugares de los que sabemos muy poco". Gracias a la sinergia de humanidades y ciencia se puede extraer "información climática robusta", concluyen. Bagdad, el centro del imperio En 762, Abu Ja`far al-Mansur, el segundo califa de Abbasid (la segunda dinastía del Islam) fundó la ciudad de Bagdad y la estableció como la capital del imperio. Pronto la urbe se convirtió en la más próspera de su tiempo y en el centro del comercio internacional y el desarrollo agrícola, lo que atrajo a una población creciente. Los historiadores de la época discutieron las razones por las que el califa le dio tal importancia a Bagdad. Además de su estratégica situación, entre los ríos Tigris y Éufrates, la ciudad contaba con buenas condiciones climáticas. "El agua era abundante, el clima era muy cálido en verano, muy frío en invierno y moderado en primavera y otoño", detalló Al-Ya`qubi, autor de un tratado geográfico de 891.

Marte, un planeta modelado por el fuego

Los científicos han descubierto, gracias a los datos enviados por la sonda 'Mars Express', de la Agencia Espacial Europea (ESA) y la 'Mars Reconnaissance Orbiter', de la NASA, parte de la historia volcánica del planeta vecino. Los datos enviados durante los últimos cinco años revelan que lo que hay debajo de los volcanes, en la región de Tharsis, es lava que se volvió más densa con el paso del tiempo y también se han descubierto valles esculpidos por la lava. Investigadores de todo el mundo tienen un gran interés en el pasado geológico de Marte porque aún no se tiene la certeza absoluta de que hubiera allí algún tipo de vida en el pasado. De hecho, en la Tierra han encontrado formas de vida que sobreviven en condiciones volcánicas extremas. En el caso de Tharsis, los datos los recogió la 'Mars Express' cuando sobrevoló este abultamiento volcánico a Unos 300 kilómetros de altura y en datos conseguidos por la 'Mars Reconnaissance Orbiter' de la NASA. Esta región se cree que tuvo una gran actividad hace entre 100 y 250 millones de años, relativamente poco en una escala de tiempo geológico. Cuando la sonda europea pasa por encima, se desvía de su trayectoria levemente, y esas perturbaciones permiten medir desde la Tierra la densidad de la corteza del planeta. En esta extensa zona, con un abultamiento importante, se encuentra el volcán más grande del Sistema Solar, el Monte Olimpo, con una altura de 21 kilómetros. La montaña más alta de la Tierra es el Everest, que no llega a los 8,5 km. En línea con él hay otros tres montes más pequeños. Estos volcanes están formados por basaltos, una composición que concuerda con la de los meteoritos marcianos que llega a nuestro planeta. Su densidad, según los expertos de la ESA, revela que la lava que había debajo en un principio era de poca densidad, lo que se relaciona con la existencia de agua, y luego se cubrió con otras basálticas más densas, para luego cubrirse de lavas basálticas de mayor densidad, material que conforma la capa más externa de la corteza marciana. Afloramientos de magma Mikael Beuthe explica, en un artículo en "Journal of Geophysical Research", que las diferentes densidades indican que hubo cambios bajo la superficie de Marte, causados por afloramientos de magma muy caliente desde el interior que se fue desplazando por cada uno de los tres montes de Tharsis, al contrario de lo que ocurre en la Tierra, donde son las placas tectónicas la que se mueven y dar lugar a cadenas de volcanes. El Monte Olimpo, sin embargo, tendría una raíz subterránea menos densa, dado que se formó en una superficie más rígida y no hundió, lo que indica que el calor no era uniforme en la zona. Los tres Montes de Tharsis se encuentran sobre el abultamiento de Tharsis, mientras que el Monte Olimpo está ubicado en una de sus laderas. El mayor espesor de la corteza marciana en el centro del abultamiento podría haber actuado como una capa aislante, aumentando la temperatura y provocando la pérdida de rigidez de la litosfera. En este lugar el magma tuvo que interactuar con los materiales que forman el abultamiento, mientras que en el Monte Olimpo sólo tuvo que atravesar la capa de la corteza sobre la que también se asienta el abultamiento. Esto podría explicar las diferencias en la densidad de los volcanes. Misteriosas espirales También la 'Mars Reconnaissance Orbiter' de la NASA ha detectado, y así lo ha anunciado esta semana en la revista 'Science', que los Valles Athabasca, situados cerca de su ecuador, son fruto de la actividad volcánica. Hasta ahora había una discusión sobre si su origen era la lava o flujos de agua. Vista en la distancia, recuerda a la piel de un elefante, con grandes surcos que, según Andrew Ryan y Philip Christensen, tienen largas espirales, de entre cinco y 30 metros de ancho, que no tienen que ver con el hielo. En total, han identificado 269 espirales que atribuyen a la lava, dado que son muy similares a los que hay en la superficie de las islas de Hawai. Los investigadores también han observado que los Valles Athabasca exhiben señales de fractura y de deriva, sugiriendo que múltiples generaciones de placas estuvieron involucradas en su formación.

Así 'ligan' los grillos

Pese a su diminuto tamaño, los grillos rompen el silencio nocturno con su poderoso canto, una herramienta que utilizan para cortejar a las hembras. Según revela un estudio publicado esta semana en 'Proceedings of the National Academy of Sciences' (PNAS), los machos son capaces de modular el tono de su canto, una característica que podrían utilizar para parecer más atractivos ante sus potenciales parejas. Los grillos emiten sus repetitivos cantos durante el cortejo frotando sus alas, un movimiento que provoca vibraciones que se convierten en intensos sonidos. De esta forma, las hembras son capaces de localizar a sus pretendientes y determinar cuáles son los más deseables. Y el tamaño es una de las características más valoradas por las hembras a la hora de elegir un macho para procrear, según señalan los investigadores de la Universidad de Bristol (Reino Unido) y del Instituto de Ciencia de la India de Bangalore que firman este estudio. Hasta ahora los científicos pensaban que cuanto mayor era el tamaño del grillo, más fuerte cantaba y con una frecuencia más baja. Sin embargo, el análisis del comportamiento de ejemplares de grillos de árbol (de la especie 'Oecanthus henryi') ha permitido averiguar cómo la geometría de sus alas es variable, una característica que les permite emitir sonidos desproporcionadamente altos y con una frecuencia variable. En esta investigación, los autores explican cómo estos diminutos insectos logran modificar su canto. Las hembras grillo tienden a preferir a los machos grandes. Según señalan los autores, la razón más probable es que esto se deba a que los ejemplares de mayor tamaño son potencialmente más capaces de encontrar recursos y utilizarlos. Es decir, su tamaño sería un reflejo de que el insecto presenta ciertas ventajas frente a sus rivales desde un punto de vista genético. Su canto varía según la temperatura Hasta ahora se pensaba que el canto del macho dependía de su tamaño, y que los grillos no podían hacer nada para variarlo. Las hembras, por tanto, sólo tenían que escuchar su canto para hacerse una idea del tamaño de su pretendiente. Sin embargo, posteriormente se descubrió que los grillos de árbol (criaturas diminutas y casi transparentes) cambiaban la altura tonal de su canto ('pitch') según la temperatura ambiente (los sonidos se perciben como más agudos o más graves en función de su altura tonal). De esta forma, los ejemplares de la especie 'Oecanthus henryi' cantaban con una altura tonal de 3,6 kilohercios (kHz) cuando había una temperatura ambiente de 27º C, mientras que bajaba a 2,3 kHz cuando el termómetro marcaba 18º C. Sin embargo, los científicos no sabían realmente cómo ni por qué se producía este cambio en los sonidos que emiten. Para averiguarlo, emplearon una sofisticada técnica láser que permite detectar vibraciones y movimientos en superficies diminutas ('microscanning laser Doppler vibrometry'). Intrigante tamaño Natasha Mhatre, autora principal del artículo, señala que el inusual tamaño de las alas de los grillos siempre les ha intrigado. En este estudio han logrado demostrar que la geometría es clave a la hora de explicar las variaciones en el sonido. Cuando un grillo canta, sus alas vibran en un rango de frecuencias. Debido a que los grillos son animales de sangre fría, la temperatura influye mucho en su actividad. Cuando ésta aumenta, tienen más energía y cantan más rápido y con una frecuencia más alta. Los sonidos que emite estarían relacionados con velocidad con la que es capaz de mover sus alas. Según los autores, la capacidad de variar la geometría de sus alas ofrece a estos insectos un amplio abanico de posibilidades, incluyendo la de utilizar su canto para ocultar su tamaño real. Este mecanismo podría permitirles variar su canto de forma voluntaria y con independencia de la temperatura moviendo sus alas a mayor velocidad. Sin embargo, aclaran, esta posibilidad no ha sido estudiada todavía. Según afirman, la razón más probable por la que los grillos varían la geometría de las alas es para producir más sonidos.