domingo, 22 de abril de 2012

El pollo de goma que cruzó una gran tormenta solar

El mes pasado, cuando el Sol lanzaba la tormenta solar con la radiación más intensa registrada desde 2003, los satélites eran la diana perfecta para las partículas cargadas y los dos polos ardían en auroras boreales, un grupo de jóvenes estudiantes de una 'high school' (equivalente al instituto) de California no dudaron lo que debían hacer para estudiar la actividad solar. Lanzaron al espacio un pollo de goma. Los estudiantes inflaron un globo de helio y lo usaron para enviar el ave astronauta, llamada Camilla, hasta una altitud de más de 36.000 metros, donde el pollo estuvo expuesto a los protones solares de alta energía. Un experimento de Astrobiología "Equipamos a Camilla con sensores para medir la radiación", explicó Sam Johnson, uno de los estudiantes de 16 años que lanzaron el pollo astronauta, a la web de la NASA Science News. "En el punto más alto de su vuelo, la misión estuvo por encima del 99% de la atmósfera terrestre". Lanzar un pollo de goma al espacio puede sonar extraño, pero los estudiantes tenían un buen motivo: se trataba de un experimento de Astrobiología. "A finales de año, tenemos previsto el lanzamiento de algunas especies de microbios para saber si son capaces de vivir en la frontera de nuestra atmósfera con el espacio", asegura Rachel Molina, de 17 años. "Este fue sólo un vuelo de reconocimiento".

Las niñas nacen de madres con enfermedad cardiaca

Las mujeres con enfermedades del corazón son más propensas a dar a luz a bebés de sexo femenino y no masculino, según un nuevo estudio presentado en el Congreso Mundial de Cardiología. El estudio encontró que tres cuartas partes de los 216 niños nacidos de 200 mujeres embarazadas con enfermedad cardíaca diagnosticada eran mujeres. El estudio ha revisado el sexo de los niños nacidos de 200 mujeres embarazadas con enfermedad cardíaca. Sesenta y cuatro por ciento de estas mujeres han sido diagnosticados con enfermedad valvular, el 19 por ciento vivían con miocardiopatía dilatada, mientras que el 14 por ciento había sido tratada de una patología cardíaca congénita. Estas 200 mujeres dieron a luz 216 bebés, de los cuales el 75 por ciento eran mujeres. «Creemos que este es el primer estudio que relaciona el género y la enfermedad cardíaca de la madre» señala. A. Alizadehasl, la Universidad de Tabriz (Irán). Según Kathryn Taubert, directora científico de Federación Mundial del Corazón, estos datos son muy interesantes. «Los cromosomas de los espermatozoides de un hombre son los responsables del sexo, pero este estudio sugiere que puede haber una relación entre el estado de salud de la madre y el sexo de los bebés. Debido a que el número de mujeres con enfermedad cardíaca está aumentando en todo el mundo, este podría ser un área muy interesante para investigaciones futuras». Mujeres y la enfermedad cardíaca Las enfermedades cardiovasculares, que incluye la enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular, son la principal causa de muerte de mujeres en todo el mundo; e estima que causan 8,6 millones de muertes al año. Las mujeres en los países de bajos y medianos ingresos que desarrollan las enfermedades cardiovasculares son más propensas a morir que las que viven en los países industrializados. Sin embargo, las mujeres no perciben las enfermedades cardiovasculares como la mayor amenaza para su salud; se sienten más amenazadas por el cáncer.

¿Son los monos más listos que algunos humanos?

Si un simio entrenado en el aprendizaje y un hombre compiten por resolver un puzzle, tengan por seguro que no tiene por qué ser el humano el ganador de la contienda. Visiones apocalípticas del futuro de la Humanidad, como las películas de la saga de «El planeta de los simios», invitan a pensar que los primates podrían relevarnos como especie dominante. «No sabemos qué pasará con la Tierra ni con el ser humano dentro de millones de años si continuamos con la exterminación de las especies», explica Pedro Pozas, coordinador y director ejecutivo del proyecto Gran Simio en España. De momento, la ciencia revela cada vez más habilidades de estos animales. En un estudio publicado en el último número de la revista «Science», investigadores de la Universidad de Marsella (Francia) revelan las habilidades lingüísticas de los babuinos. En él, los monos supieron distinguir las palabras con sentido de las que eran una sucesión de letras al azar. Durante un período de un mes y medio, los babuinos aprendieron a discriminar docenas de términos de más de 7.000 no-palabras con una precisión de casi el 75 por ciento. Estos hallazgos desafían la noción sostenida de que la habilidad para reconocer se relaciona fundamentalmente con el lenguaje. «Probablemente esto significa que la capacidad de procesar las palabras es un agente biológico universal», argumenta Stephane Dufau, uno de los coautores del estudio. «Lo que es un misterio es qué pasaría si los babuinos fueran entrenados durante varios años», afirma Dufau. Capacidad de sumar Los grandes simios y el hombre procedemos de un ancestro común, y desde entonces hemos caminado paralelamente a lo largo de la historia de la Humanidad. Desde hace miles de años, el hombre ha compartido hábitat con los grandes primates y muchas poblaciones indígenas aún hoy los consideran como «hombres de la selva». «Pero a pesar de todo, la inteligencia es un producto de los genes y no todos los simios (al igual que no todos los humanos) tienen las mismas capacidades», argumenta Jesús Mosterín, profesor del Instituto de Filosofía del CSIC. «Aunque, a diferencia nuestra, los primates tiene limitaciones a la hora de innovar y crear cosas», prosigue Mosterin. Científicos del Centro de Neurociencias Cognitivas de la Universidad de Duke (Carolina del Norte) demostraron cómo estos animales pueden realizar sumas mentales con resultados similares a los de estudiantes universitarios. Los hallazgos arrojan luz sobre los orígenes evolutivos compartidos de la capacidad aritmética. Primatólogos de la Universidad de Tokio descubrieron que los chimpancés pueden comprender y predecir las conductas de otras personas, sus conocimientos, sus intenciones y sus creencias. «Quizás los llamados grandes simios están más próximos al hombre; es el caso de los chimpancés, bonobos, gorilas y orangutanes», explica Ángela Loeches, decana de Psicología Biológica y Salud de la Universidad Autónoma de Madrid. De éstos, se han descubierto numerosas capacidades cognitivas iguales a las humanas, como el reconocerse en el espejo, la utilización de herramientas como martillos de piedra para cascar nueces, usar las hojas de los árboles como paraguas para protegerse de la lluvia, aprender el lenguaje de signos, etc. «Hay un grupo de chimpancés que han aprendido el lenguaje de signos humanos, se los enseñan a sus bebes y éstos hablan con sus cuidadores de esta forma», argumenta Pozas. «Es impresionante la capacidad que pueden tener, y algunos de ellos saben más de 3.000 palabras en signos, además de comprender perfectamente el lenguaje del país donde se encuentran», continúa. Pozas realizó hace años un estudio de observación con su hija, de cinco años, y una chimpancé llamada Kika, de cuatro. «Cada semana acudíamos al Safari de Madrid para ver a Kika. Nada más verse, mi hija y ella corrían al encuentro, se abrazaban y después se ponían a jugar a la pelota y a pintar como dos amigas», comenta Pozas. «Nunca podrán hablar, sobre todo por un problema físico que les impide vocalizar, ni estudiar como nosotros o realizar trabajos como construir viviendas, –argumenta Pozas–, pero su inteligencia en cuanto a retención visual, es más amplia que la nuestra, nos ganan en fuerza y habilidad, pero su aprendizaje es igual que el de un niño de cinco años. Ahí se estanca». «Bajo ningún entorno social o educativo similar al nuestro podrían ser igual que los humanos, ya que su capacidad para el pensamiento abstracto o para el simbolismo es limitada o inexistente», explica Loeches. «Nuestros cerebros no son tan distintos como cabría pensar, pero quizás esas pequeñas diferencias, determinan lo que nos hace humanos y singulares», finaliza la experta.

domingo, 15 de abril de 2012

Grafeno, el material del futuro

Es transparente, flexible, extraordinariamente resistente, impermeable, abundante, económico y conduce la electricidad mejor que ningún otro metal conocido. Hablamos del grafeno, el material que tiene fascinados a científicos y a la industria debido a sus fantásticas propiedades.

Aunque fue sintetizado por primera vez en 2004, saltó a la fama en 2010 cuando sus descubridores, los investigadores de origen ruso Andre Geim (Sochi, 1958) y Konstantin Novoselov (Nizhny Tagil, 1974) recibieron el Premio Nobel de Física. Como ya apuntó entonces Andre Geim, las aplicaciones potenciales del grafeno son tantas que ni siquiera eran capaces de enumerarlas.

Este versátil material permitirá fabricar desde dispositivos electrónicos con pantallas flexibles y transparentes y baterías ultrarrápidas a potentes paneles solares, sin olvidar aplicaciones en aeronáutica, medicina y otros sectores que se investigan en la actualidad. Además, supone una base excelente para crear nuevos materiales a medida, en función de las necesidades específicas. Es decir, algo así como materiales a la carta.

El estudio de las propiedades del grafeno mantiene ocupados a una gran cantidad de científicos en todo el mundo, entre los que destacan las aportaciones de los físicos teóricos españoles.

En fase de desarrollo

Todos hablan de este material aunque pocos lo han visto. Y es que pese a sus prometedoras aplicaciones, todavía se encuentra en fase de desarrollo. El grafeno es una lámina extremadamente delgada compuesta de carbono (sólo tiene un átomo de grosor). El grafito del que se obtiene es el mismo que se extrae de las minas de carbón y se usa para fabricar lápices, frenos de coches o aceros, por lo que se trata de una materia prima muy abundante en la naturaleza. Para conseguir grafeno se puede partir del grafito natural (las minas españolas son ricas en este mineral) o del grafito sintético.

Sin embargo, el principal obstáculo en la actualidad es que aún no es posible fabricar grafeno a gran escala, según explica Jesús de la Fuente, director de la empresa española Graphenea Nanomaterials, una de las pocas compañías que de momento, producen este material. Avanzare y GranphNanotech son otras dos empresas españolas que trabajan con este material.

Existen varias formas de producir grafeno. La cinta adhesiva (exfoliación mecánica) fue el método que utilizó Geim para aislarlo por primera vez y puede servir para algunos experimentos, pero no es un método válido para la industria. Básicamente se comercializa de dos maneras: en formato lámina y en polvo.

Grafeno en lámina

Graphenea, con base en San Sebastián, es una de las tres principales productoras de grafeno en lámina a nivel mundial (sus dos competidores son estadounidenses): "Es el grafeno de alta pureza y el que reúne las mejores propiedades. Se emplea para fabricar electrodos de baterías, pantallas táctiles, células solares, electrónica digital y analógica de alta frecuencia o composites avanzados para aeronáutica", explica De la Fuente en conversación telefónica.

Para producirlo no se utiliza grafito, sino gas metano, que se transforma mediante una tecnología denominada deposición química en fase vapor (Chemical Vapor Deposition, CVD): "Es una de las grandes ventajas, pues no dependemos de ningún producto mineral", señala.
Se realiza en un reactor CVD donde se introduce un gas con carbono. Mediante la aplicación de energía se despositan los átomos de carbono sobre un substrato metálico. El siguiente paso es transferir la lámina de grafeno al substrato final que puede ser un polímero, vidrio, silicio u otros, dependiendo de la aplicación", explica

El precio varía según los tamaños y las propiedades. En los últimos años ha caído ya a la mitad. Una lámina de grafeno cuesta entre 300 y 1.000 euros, una cifra muy asequible para el consumo de investigación pero elevada para otros usos. De la Fuente explica que esperan que el precio siga descendiendo progresivamente y, "a medio plazo (unos cinco años), sea más barato que el silicio, que en la actualidad cuesta alrededor de 50 euros". "A medida que el mercado vaya avanzando el precio irá bajando. Prácticamente cuesta lo mismo producir una lámina que 100.000", afirma.

Esta empresa suministra material a sus clientes desde el verano de 2011, tanto a centros de investigación como a grandes empresas. "El 99% de nuestra producción la vendemos en el extranjero, aunque en España hay una gran actividad de investigación. Las empresas 'start-up' están llevando a cabo algunas iniciativas mientras que las grandes empresas están a la espera", explica.

Baterías mucho más duraderas

"El grafeno que vendemos se utiliza, sobre todo, para ensayos. Se está trabajando mucho en almacenamiento de energía. En ultracondensadores (para automóviles, trenes eléctricos y para mejorar el rendimiento de las líneas de distribución eléctrica) y en baterías. Se ha demostrado que con electrodos de grafeno se consiguen baterías diez veces más duraderas".

De hecho, este material podría solucionar uno de las grandes desventajas de los teléfonos inteligentes, cuyas baterías apenas duran un día. Los prototipos de baterías fabricadas con electrodos de grafeno son diez veces más duraderas que las que llevan los teléfonos que se venden en el mercado y se cargan en mucho menos tiempo (aproximadamente media hora).

Sin embargo, habrá que esperar algunos años para disfrutar de estas baterías. Según De la Fuente, Nokia (su principal cliente) no prevé comercializar dispositivos fabricados con grafeno hasta dentro de cinco años.

El grafeno también podrá usarse en televisores OLED (Organic LED), que estarán fabricados con materiales orgánicos y más sostenibles con el medio ambiente: "Ahora se utiliza como material tierras raras, como el indio, que tienen un impacto ambiental muy grande. Además su precio se ha multiplicado por diez". La industria busca un sustituto más económico y sostenible, por lo que el grafeno se perfila como una de las alternativas.

Por lo que respecta a los paneles solares, De la Fuente explica que el objetivo es conseguir células de un 42% de eficacia (es decir, que conviertan en electricidad el 42% de la energía solar que reciben. Las que hay ahora en el mercado tienen una eficiencia de aproximadamente el 16%).

Grafeno en polvo

El grafeno en polvo se utiliza en aplicaciones que requieren un material más barato, como composite para construcción (se suele mezclar con otros materiales). "El proceso de producción de grafeno en formato polvo básicamente parte del grafito como materia prima y consiste en realizar una oxidación violenta y un proceso de ultrasonificación para separar las pequeñas láminas de grafeno que componen el grafito", explica Jesús de la Fuente.

Sus propiedades no son tan buenas como el grafeno en lámina y conduce peor la electricidad. La demanda de este producto, cuyo precio depende de su pureza, sigue siendo pequeña. El de baja calidad cuesta menos de 10 euros el gramo mientras que el de alta calidad ronda los 100 euros.
"Trabajamos también con equipos de alta competición de vela, que necesitan complementos para las fibras de carbono (el grafeno las mejora)". También se han hecho algunos ensayos en laboratorio para incorporarlo a la construcción aunque De la Fuente ve difícil su uso en este sector ya que "hacen falta volúmenes muy grandes y precios baratos".

Los científicos estudian también las posibles aplicaciones en medicina. Por ejemplo, para fabricar biosensores y detectar ADN. "También se especula con la posibilidad de producir implantes neuronales y regenerar tejidos nerviosos dañados", señala De la Fuente, aunque advierte que, aunque estos avances médicos lleguen llegan a lograrse, tardarían años en aplicarse.

Por su parte, Elsa Prada, investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid del CSIC, señala que el grafeno podría usarse también en biodispositivos, en envoltorios bactericidas de medicinas y alimentos y como parte de materiales compuestos más ligeros y resistentes (para aviones, coches, etc.).

Grafeno artificial

Pese a sus extraordinarias cualidades, el grafeno no es perfecto. Sin embargo, sí parece una base muy adecuada para desarrollar nuevos materiales inspirados en él y que incorporen nuevas ventajas. Es decir, algo así como un grafeno perfeccionado. Uno de los últimos desarrollos en esta línea es el llamado grafeno artificial, una investigación publicada recientemente en la revista 'Nature' y en la que participa el español Paco Guinea, uno de los mayores expertos en grafeno del mundo.

Junto a colegas estadounidenses de la Universidad de Stanford (California), el investigador del Instituto de Ciencia de Materiales de Madrid (CSIC) ha conseguido fabricar un material que, según explica a este diario, "permite manipular las propiedades más exóticas del grafeno con gran precisión". El denominado grafeno artificial es un primer paso para sintetizar a gran escala materiales con propiedades cualitativamente similares al grafeno. "Se pueden estudiar propiedades que aún no se han observado en el grafeno real, por no tener la pureza necesaria", señala a través de un correo electrónico.
Este nuevo material ha sido fabricado colocando y moviendo moléculas de óxido de carbono sobre una superficie de cobre, aunque según señala Guinea, "se pueden usar otros metales". De momento, "el artificial es más costoso de producir que el otro grafeno".

Antes de ver productos fabricados con grafeno, Guinea cree que será necesario que "se abaraten los costes". El investigador espera "que la demostración de que se puede fabricar grafeno artificial lleve a que otros grupos contribuyan a mejorar las técnicas de producción".

Inspirador de otros materiales

Entre los otros materiales bidimensionales que ha inspirado el grafeno, Elsa Prada destaca el fluorografeno (análogo bidimensional del teflón, con propiedades lubricantes y aislantes extraordinarias), el nitruro de boro hexagonal (aislante cristalino y transparente, de gran dureza, que combinado con el grafeno mejora sus propiedades electromecánicas), el disulfuro de molibdeno (otro cristal bidimensional con prometedoras propiedades para la construcción de una nueva clase de transistores) o el siliceno (versión del grafeno hecho de silicio. Tiene algunas propiedades en común con el grafeno, y como ventaja se podría integrar fácilmente con la electrónica actual basada en el silicio).

Prada, que ha trabajado con Konstantin Novoselov, uno de los descubridores del grafeno, destaca el alto nivel de la ciencia española en el estudio de este material: "El nodo español del proyecto Flagship de la UE es uno de los más activos, y promueve la investigación básica a la par que la transferencia de este conocimiento a la industria", una labor que, si logra éxito, "supondrá una gran cantidad de fondos para la investigación y el desarrollo de la tecnología de grafeno en España", añade Prada.

"En estos tiempos de crisis, nuestro tiene que apostar por convertirse en productora (y no sólo consumidora) de soluciones y productos con potencial y demanda. En particular, el grafeno puedo brindarnos la posibilidad de ser líderes y exportadores a nivel mundial de una tecnología de futuro", concluye.

Descubren en una cueva de Cantabria un mineral desconocido hasta ahora

Un equipo de investigadores del Instituto Geológico y Minero de España y de la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto en la cueva El Soplao (Cantabria) un nuevo politipo mineral, la zaccagnaita-3R, único en el mundo.

Se trata del primer caso descrito de una zaccagnaita formada en una cueva, lo que convierte a esta especie en un nuevo mineral espeleotémico y a El Soplao en una cavidad única por albergarlo, según ha informado hoy el Gobierno de Cantabria en un comunicado.

El descubrimiento realizado ha sido publicado en la edición de abril de la revista 'American Mineralogist' editada por la Sociedad Americana de Mineralogía.

El nuevo mineral espeleotémico de El Soplao se distingue, además de por ser el primero que se encuentra dentro de una cueva, por su peculiar morfología octaédrica y un zonado de fluorescencia, desconocidos en hidrotalcitas naturales (grupo al que pertenece la zaccagnaita).

Además, desde el punto de vista químico, es más rico en aluminio.

Este nuevo logro científico es fruto de los trabajos de investigación geológica que se están llevando a cabo en El Soplao gracias al convenio suscrito por la Consejería de Innovación, Industria, Turismo y Comercio, el Instituto Geológico y Minero, y la empresa SIEC.

Un mineral extremadamente escaso

La zaccagnaita se descubrió en 2001 en Carrara (Italia) y los autores que hallaron la especie mineral sólo consiguieron unos pocos cristales de tamaño microscópico, ya que el mineral es extremadamente escaso.

Este mineral no es igual que el de la cueva de El Soplao, el de Carrara es zaccagnaita-2H y el de la cueva es zaccagnaita-3R.

La zaccaganita-2H sólo se encuentra en Carrara (Italia) y quizás también en San Constantino (Grecia), aunque la de esta última localidad no está bien caracterizada y es dudosa.

La zaccagnaita-3R no se ha encontrado en ninguna otra parte del mundo y, por el momento, es exclusiva de la cueva de El Soplao.

Pertenece al grupo de las hidrotalcitas

La zaccagnaita es un mineral del grupo de las hidrotalcitas, minerales relativamente raros que tienen un gran interés por sus aplicaciones prácticas, especialmente como catalizadores en procesos industriales, en tratamiento de aguas y en farmacia.

Así sus principales usos farmacéuticos son antiácido y antiséptico (las hidrotalcitas se utilizan en el tratamiento de las úlceras gástricas por su rápido efecto neutralizante); excipiente y estabilizador (su capacidad de absorción hace que se utilicen en las composiciones de los antiinflamatorios, así como en el tratamiento terapéutico de enfermedades cardíacas).

Igualmente, las hidrotalcitas se aplican en los tratamientos de deficiencia de hierro, así como en la preparación de pomadas y cataplasmas para la protección de pieles dañadas.

En cuanto a otras aplicaciones, destaca su uso como estabilizador de PVC, aguas residuales y óxidos de azufre por su capacidad absorbente, así como en aplicaciones industriales (retardador de flama, intercambiador de iones y tamizador molecular, entre otras).

Está formada principalmente por zinc, aluminio, grupos carbonato y agua.

Sin embargo, la zaccagnaita de El Soplao es única, ya que se trata de un politipo (el 3R) desconocido previamente.

Los diferentes politipos que puede tener una especie mineral tienen composición química y elementos estructurales básicos similares, pero su estructura cristalina y por tanto su simetría es diferente.

El análisis de la zaccagnaita-3R de El Soplao ha permitido obtener importantes datos de este mineral.

Los análisis químicos mediante microsonda de electrones revelaron que la zaccagnaita-3R de El Soplao tiene una química inusual dentro del grupo de las hidrotalcitas naturales, ya que es significativamente más rica en aluminio que el politipo hexagonal (2H).

El origen de la zaccagnaita de El Soplao está relacionado con la diagénesis de los óxidos de hierro y manganeso (ricos también en aluminio y zinc), que forman los estromatolitos de manganeso descubiertos recientemente en la cueva de El Soplao.

El hombre que confundió un dinosaurio con el escroto de un gigante

Antes de que Richard Owen pronunciara por primera vez la palabra 'dinosaurio'en 1841, muchos naturalistas ya habían comenzado a extraer del suelo grandes restos fósiles sin saber exactamente a qué pertenecían. Incluso llegaron a ver los testículos de un superhombre en el fémur del primer terópodo descubierto. Lo llamaron 'Scrotum humanum'.

En 1677, el reverendo inglés Robert Plot describió en su libro 'Historia Natural de Oxfordshire' el hallazgo de un enorme trozo de hueso fosilizado. Según el inglés, se trataba de “un hueso auténtico, ahora petrificado” que recordaba “exactamente la figura de la parte de debajo del fémur de un hombre, o al menos de algún otro animal”. Este fósil correspondía en realidad a un dinosaurio, aunque este crucial dato no se conocería hasta un siglo más tarde.

Una de las explicaciones de los fósiles en el siglo XVII era la 'virtus formativa', una capacidad de la Tierra para generar formas caprichosas

Fallidas interpretaciones

Plot, un naturalista inquieto y con las mejores intenciones de hacer avanzar la ciencia de la época, no tuvo demasiado acierto. Basándose en los datos disponibles en aquella época y en partes de la Biblia, el reverendo creyó que el hueso pertenecía a un gigante. Y en una desafortunada serie de hipótesis posteriores, este mismo fósil fue tomado por los testículos petrificados de un coloso. Así, durante años, el primer dinosaurio identificado recibió el nombre de Scrotum humanum.

A simple vista, Jose Luis Sanz, Catedrático de Paleontología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), identifica el fósil de Plot como "el fragmento distal del fémur de un gran dinosaurio terópodo, probablemente Megalosaurus".

Sanz formó parte del equipo que halló en Cuenca el esqueleto del dinosaurio más completo hallado en España hasta la fecha, correspondiente a un nuevo dinosaurio carnívoro, el Concavenator concorvatus. El descubrimiento de Pepito, como se le llamó coloquialmente, fue publicado en la revista Nature en septiembre de 2010.

"La formación de los fósiles ha sido explicada en términos muy diferentes a lo largo de la historia", cuenta este paleontólogo. "Una de las hipótesis más en boga en el siglo XVII era la virtus formativa, una capacidad de la Tierra para generar formas caprichosas, que no eran tanto anomalías sino dones que Dios había puesto, igual que había puesto las flores en los campos para alegrar la vista de los seres humanos. Esta aproximación es la que Plot había utilizado para explicar muchos de los fósiles que encontró".

En este caso particular, la primera hipótesis de Plot fue que se trataba de restos óseos de elefante, probablemente traídos por los romanos en su invasión de las islas británicas. Sin embargo, cuando el reverendo tuvo acceso a los restos de un elefante se dio cuenta de que la forma y el tamaño de su fósil, de unos 60 centímetros de diámetro, no encajaban con la conjetura inicial.

Entonces, inmediatamente, optó por la hipótesis gigantológica. Creyó ver en ese hueso los restos de uno de los patriarcas de los que hablaba la Biblia, personajes como Matusalén, Abraham o Noé a los que se suponía un tamaño y longevidad sobrenaturales.

Los testículos de un gigante

Este argumento no sólo se mantuvo durante décadas, sino que tomó un giro sorprendente a mediados del siglo XVIII. En 1763, el naturalista Richard Brookes reinterpretó el fósil de Plot no como la base del fémur de un gigante, sino como sus testículos petrificados. Brookes aplicó además a este razonamiento el célebre binomio latino que el taxónomo sueco Carlos Linneo había popularizado como sistema de nomenclatura de especies.

En opinión de Sanz, Brookes no denominó 'Scrotum humanum' a este fósil "porque pensase que aquello podía interpretarse como los testículos de un gigante, sino porque de alguna manera le recordaba a un escroto humano", aunque otros naturalistas de la época, como el francés Jean-Baptiste Robinet, sí que se inclinaron por esta aproximación. "Desde el punto de vista linneano, para denominar una especie estás obligado a crear un binomio, y ese 'Scrotum humanum', en mi opinión, era una cualidad descriptiva del fósil, nada más".

En cualquier caso, y merced a las leyes de prioridad del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica, pasarían años hasta que este binomio fuera reescrito.

El concepto de 'dinosaurio'

En 1841, durante una conferencia impartida en Plymouth (Reino Unido), el paleontólogo inglés Richard Owen pronunció por primera vez la palabra 'dinosaurio', aunque otros ya se habían aproximado años antes al concepto. Principalmente fueron dos personas: William Buckland, de profesión clérigo, y Gideon Mantell, que era médico rural. Como naturalistas, ambos interiorizaban el sistema de Linneo, por eso Mantell llamó a su especie descubierta Iguanodon –aunque olvidó poner el segundo término del binomio– y Megalosaurus bucklandii al espécimen hallado por Buckland.

Cuenta José Luis Sanz que, pese a todo, Buckland "no estaba muy seguro de lo que estaba publicando. Este Megalosaurus tenía caracteres mixtos, por un lado caracteres que se podían encontrar en cocodrilos o incluso en mamíferos, y por otro caracteres típicos de algunos tipos de lagartos, como los varanos. Entonces, su decisión final fue que se trataba de un lagarto gigante, hipótesis que fue refutada más tarde por Owen" con un paradigma nuevo e integrador.

Desde nuestra butaca en el siglo XXI, las interpretaciones dadas entonces a los fósiles pueden parecer exóticas, aunque como bien apunta Sanz, los hombres de aquella época "podían ser ignorantes en algunos aspectos, pero no eran tontos". La edad de la Tierra, por ejemplo, no fue un conflicto para Buckland, que “representa al paradigma de la teología natural, y dentro de esta, no tenía problema en admitir que el planeta tenía varios cientos de miles de años. Buckland estaba equivocado en tres o cuatro órdenes de magnitud, lo cual hoy nos parece mucho, pero para la época era algo aceptable”.

En el fondo, así es como avanza la historia de la ciencia. La hipótesis errónea de Plot se transformó en la hipótesis, más sofisticada pero igualmente errónea, de Brookes y luego en la de Buckland y luego en la de Owen. Y así hasta nuestros días, donde aún son muchas las piezas que faltan en el puzle de los dinosaurios.

Cuando José Luis Sanz, hoy autor o coautor de ocho géneros de estos animales, comenzó a excavar por primera vez, hace más de veinte años, “no teníamos ni idea de que existiera todo un linaje de dinosaurios, que son básicamente los ancestros directos de las aves, completamente cubiertos de plumas. Hoy en día tenemos una evidencia abrumadora y datos que demuestran el parentesco de estos terópodos, del tipo de los velocirraptores, con las aves”.

La ciencia no puede aún explicar, por ejemplo, para qué servía la 'joroba' que Sanz y su equipo encontraron en mitad del lomo del dinosaurio de Cuenca. La paleontología es una ciencia histórica que, en los últimos tiempos “ha hecho esfuerzos titánicos para generar herramientas de refutación cada vez más fiables y sólidas. Obviamente no pueden ser tan sólidas como en la física o la química”, dice el catedrático de la UAM.

En las últimas décadas, el trabajo de historiadores de la paleontología como Stephen Jay Gould ha contribuido a modernizar los métodos y las pruebas necesarias para validar este conocimiento. Pero en definitiva, como reconoce Sanz, "nuestro conocimiento epistemológico de la paleontología sigue siendo el mismo desde los comienzos del siglo XIX, aunque los paleontólogos de entonces no lo supieran. Todas nuestras hipótesis se contrastan en el registro fósil. Tienes una hipótesis de cómo era el esqueleto, el cerebro o dónde vivía el dinosaurio y la vas desarrollando hasta que nuevos descubrimientos fósiles y herramientas de análisis te permitan refutar todas las incorrecciones que has dicho hasta ese momento".

Los babuinos saben 'leer'

Los monos también saben 'leer', al menos en el sentido de que son capaces de reconocer la diferencia entre una palabra escrita y una secuencia de letras sin sentido. Así lo ha demostrado un equipo de investigadores franceses en un experimento recién publicado en el último número de la revista 'Science'.

Los científicos, del Centre National de la Recherche (CNRS) de Francia, trabajaron con un grupo de monos babuinos ('Papio papio') y constataron que los simios distinguían entre alineaciones de cuatro letras que eran palabras en inglés y otros grupos de letras dispuestas al azar que no tenían significado alguno.

Los investigadores trabajaron con un grupo de babuinos alojados en un recinto vallado y al aire libre. El área incluía varias cabinas donde los simios podían entrar cuando querían. En esas cajas había ordenadores con pantallas táctiles preparadas para llevar a cabo el experimento.

Las pantallas mostraban a los monos secuencias de cuatro letras. Los animales tenían que decidir si esa serie de letras, escritas en mayúsculas, formaban una palabra o no y demostrar su elección pulsando uno de los dos símbolos de color que aparecían posteriormente en la pantalla táctil: uno para señalar que lo que veían era una palabra y otro para indicar que no. Si acertaban la respuesta correcta, los monos recibían una golosina como recompensa.

Durante un mes y medio, los babuinos aprendieron a discriminar docenas de palabras inglesas de cuatro letras como WIND (viento), DONE (hecho), LAND (tierra) o THEM (ellos), de entre 7.000 falsas palabras de cuatro letras que se les mostraron como DRAN, LONS, TELK O VIRT. El porcentaje de acierto fue del 75%.

El experimento sugiere que cuando los humanos leemos, estamos «empleando parcialmente una antigua habilidad, anterior a la evolución de nuestra propia especie», según concluyen los autores del trabajo.